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Yaconi y Santa Cruz, la dupla tras los 10 años de vida del Mavi

Las mejores obras de la colección se exhiben desde el 5 de agosto. En octubre se suma un homenaje a Matta.

por Denisse Espinoza A.

Se conocieron de niños en Curicó y no se separaron más. Hugo Yaconi y Manuel Santa Cruz pueden jactarse de una amistad de más de 60 años, a prueba de balas. Llegaron juntos a Santiago, cuando se empinaban en los 20, a estudiar Ingeniería Comercial en la U. Católica. Al egresar ya tenían la sociedad armada y eran familia, luego que Hugo Yaconi se casara con Maruja, hermana de Manuel Santa Cruz. Hoy son uno de los grupos empresariales más fuertes del país, al frente de Lipigas, ABC-Din y Pesquera El Golfo, con una faceta cultural menos conocida.

En los años 60 construyeron el Drugstore de Providencia, donde instalaron esculturas y organizaron concursos de arte, pero querían llegar más lejos. Fue en los 80 cuando hicieron la mayor de sus apuestas: compraron una antigua casa en el barrio Lastarria que iba a convertirse en estacionamientos, la remodelaron, abrieron talleres de artistas y dieron inicio a la Plaza Mulato Gil, que sería un punto neurálgico de la bohemia santiaguina. Fue el golpe que los insertó en el mundo del coleccionismo. Primero, en 1981, abrieron el Museo Arqueológico con su colección de piezas precolombinas, al mismo tiempo que reunían, en el mayor de los silencios, varias obras de arte contemporáneo.

En los 90 iniciaron una itinerancia de sus obras por 18 países de Europa, para luego, en 2001, dar el salto y levantar en la misma plaza el Museo de Artes Visuales (Mavi), 1.200 metros cuadrados que albergan la primera colección privada de arte contemporáneo abierta al público y que en agosto cumple una década de vida. “Partieron más como cachureros que como coleccionistas. Sobre todo, esta es la historia de una amistad: han sido yuntas en todo tipo de proyectos y lo que se les ha ocurrido lo han llevado adelante”, dice Ana María Yaconi (56), historiadora del arte, quien junto al ingeniero Juan Manuel Santa Cruz (53), ambos hijos de los fundadores, se pusieron hace cuatro años a la cabeza de la Fundación Cultural Plaza Mulato Gil, organismo que dirige el Mavi.

Para el aniversario se inaugurará, el 5 de agosto, una muestra que revisa a fondo la colección a través de la mirada de tres curadores: Soledad Novoa, Alicia Villarreal y Nicolás Raveau. No es fácil. Del acervo del Mavi, que asciende a unas 1.500 piezas, que van desde los años 60 hasta hoy, se elegirán unas 50 obras de artistas como Balmes, Nemesio Antúnez, Matilde Pérez, Mario Carreño y Federico Assler. “El corazón de la colección son las 300 piezas adquiridas al inicio. En eso fue clave el escultor Hernán Puelma, amigo de mi papá, que lo ayudó a comprar las obras y darle un sentido a la colección”, dice Santa Cruz.

El catálogo incluye, además, un importante grupo de obras de artistas de la Escena de Avanzada, como Eugenio Dittborn, Lotty Rosenfeld, Carlos Leppe, Gonzalo Díaz y Juan Domingo Dávila, los que no están en ningún otro museo del país.

La celebración se completará el 5 de octubre, cuando una de las salas del Mavi acoja una decena de obras de Roberto Matta de variada técnica: cinco óleos de gran formato, esculturas, cerámicas, grabados y una de las escasas arpilleras que el artista desarrolló en los 70, en uno de sus viajes a Chile.

En esos años, Manuel Santa Cruz compró una de las primeras pinturas del surrealista. Luego, en los 80, viajó a París e hizo amistad con él, que luego fue heredada por Ana María. “Lo conocí unos seis años antes de que muriera y fue una amistad intensa. Matta podía cambiarles la vida a las personas. Me apasionaba su libertad, su conciencia, su amor por el conocimiento”, dice la historiadora.

En 2001, para la apertura del museo, Matta le envió por avión a su amigo Santa Cruz un nuevo cuadro para la colección, y con él un mensaje en letra manuscrita: “¿Me traes las paltas o el dulce de membrillo?”. Después de 70 años viviendo fuera, esos eran bienes preciados para el surrealista chileno.

Hoy, los octogenarios fundadores están retirados. Son sus hijos los encargados de mantener los lazos amistosos y llevar adelante tanto los negocios como los proyectos culturales. En estos últimos años la nueva dupla Yaconi y Santa Cruz le ha dado al Mavi un cariz educativo con programas de visitas para colegios, que se han convertido en el grueso del público del museo, el que alcanza 35 mil visitas anuales. En 2006, lanzaron el Concurso Cabeza de Ratón, dedicado al arte joven, que ayudó a refrescar la colecciona través de la adquisición de las piezas ganadoras de artistas como Cecilia Avendaño, Rodrigo Bruna y Pablo Serra. Al mismo tiempo, crearon un programa inédito: el Valle de los Artistas, donde 163 creadores cambiaron obras por un trozo de tierra en Lolol. “Los desafíos del museo son claros, queremos completar los vacíos de la colección adquiriendo más obras y remodelar el espacio físico del museo para que se integre aún más con el barrio. Ese fue, sin duda, el primer sueño de nuestros padres y no queremos dejar de cumplirlo”, remata Santa Cruz.

El destino del Museo Arqueológico

Será una donación inédita entre agentes privados y públicos. En enero de 2012, el grupo Yaconi y Santa Cruz concretará una idea que hace tiempo venían craneando: las 3.500 piezas que dan vida a la colección del Museo Arqueológico, su otro gran proyecto curatorial, será donado al Museo de Arte Precolombino, el que cerrará en octubre sus puertas para entrar a una fase de remodelación. Las obras, que durarán unos 15 meses, incluyen la construcción subterránea de tres pisos para nuevas salas y depósitos y la refacción de la fachada, por un costo de unos 13 millones de dólares. “Sin duda, va a ser el museo prehispánico más importante del país y por eso decidimos donar nuestras piezas. Allí estarán mejor conservadas y nosotros acá mantendremos la sala para que se sigan exhibiendo. El único cambio es que ahora las piezas van a ser de ellos”, explica Ana María Yaconi.

Tres miradas sobre la colección

Desde el 5 de agosto se exhibirá parte de la colección del Mavi curada por Soledad Novoa, Alicia Villarreal y Nicolás Raveau. Desde el 5 de octubre se abre una sala con obras de Roberto Matta. Lastarria 307. Ma. a do., de 10. 30 a 18.30 horas. $ 500 y $ 1.000.

 

(Fuente:  http://diario.latercera.com/2011/07/31/01/contenido/cultura-entretencion/30-78489-9-yaconi-y-santa-cruz-la-dupla-tras-los-10-anos-de-vida-del-mavi.shtml  y selección de Patrick)

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